8/05/2010

Michelle Obama y su relax




De negro y blanco. Camiseta y pantalones anchos y zapatos cómodos para capear lo mejor posible sus vacaciones. Sólo unas cuantas pulseras étnicas y unos grandes pendientes de aro dorado le daban un pequeño toque de color a su indumentaria. Aun así, los 181 centrímetros de Michelle Obama resaltaban entre las paredes rojizas de su lujosa villa, la 603, conocida como la Villa Roja, la más alejada del complejo principal del hotel Villa Padierna. «He venido a descansar y a relajarme», le confió minutos después de su llegada a Ricardo Arranz y a su esposa, los dueños del ‘resort’ y los únicos que la recibieron en esta espectacular estancia de trescientos metros cuadrados, mayordomo las 24 horas del día y piscina privada. Ni siquiera la directora del hotel estuvo presente en la bienvenida. Protocolo manda y más cuando la primera dama y su hija pequeña Sasha, de 9 años, han pedido por activa y por pasiva que las traten como unas clientas más... aunque muevan un dispositivo de seguridad de 300 agentes, que han convertido el paradisiaco lugar en todo un fortín situado en Benahavís, a pocos kilómetros de Marbella y Estepona. Incluso se han sellado todas las alcantarillas cercanas, buceadores de la Guardia Civil han rastreado el fondo de los lagos de los campos de golf y varios francotiradores no pierden ojo desde los tejados del recinto. Nadie pasa al lujoso complejo de cinco millones de metros cuadrados sin un salvoconducto. Ese que casi llevan tatuados a fuego los 14 vehículos con lunas tintadas que integran la comitiva principal y en la que sobresalen dos lujosos –y más que blindados– Chevrolet traídos expresamente de Estados Unidos. Uno para cada una por motivos de seguridad. Y eso con permiso del Air Force Two, un boeing 757 modificado que han dejado ‘aparcado’ en el aeropuerto de Málaga. Con menos ostentación y parafernalia se mueven la decena de amigos que acompañan en su viaje privado a Michelle, que llegaron al hotel en un minibús. Eso sí, de lujo.
Todos vienen de vacaciones con los palos de golf en la maleta para disfrutar de los tres campos que rodean el lujoso hotel, el mejor de España y entre los treinta del mundo. Sin embargo, la primera cita deportiva de Michelle Obama, que iba a ser tenística, se vio truncada ayer por la tarde a causa de la bruma y el viento. Al final madre e hija se quedaron con las ganas de lucir faldita corta y pelotear en el club de tenis que dirige Teresa Casado, profesora de pádel de José María Aznar.
De paseo por Marbella
El plan alternativo fue mucho más jugoso para los marbellíes, que esperaban a la mujer del presidente Obama al más puro estilo de ‘Bienvenido Mr. Marshall’. La comitiva se paseó por el casco antiguo de la Milla de Oro, donde se cortó el paso de peatones y donde los perros policía olisquearon previamente hasta el último rincón de las estrechas calles. Sólo los vecinos con balcones pudieron saludar a Michelle efusivamente y hasta con algunas palabras en inglés. «Guelcom Misel, guapa que estás muy guapa», le decían.
No faltó en su ‘tournée’ la plaza de los Naranjos, esa en la que es fácil coincidir estos días con el príncipe Salman de Arabia Saudí y parte de su séquito comiendo churros y tristemente famosa desde que la ‘Operación Malaya’ pusiera patas arriba el Ayuntamiento de Marbella. El ‘planning’ de Michelle no incluyó la Feria de la Tapa de Marbella, pese a que allí las aceitunas negras sin hueso ahora tienen el «toque Obama». Como cena se decantó por la comida regional en el restaurante Buenaventura Plaza, situado junto al turístico enclave de la iglesia de la Encarnación y con un precio medio que oscila entre los 30 y los 50 euros. Previamente la primera dama se dejó caer en algunas tiendas de souvenirs y de artesanía en plata y porcelana... aunque donde mayor tiempo pasó fue en una bisutería ante la mirada atónita de sus empleadas que casi se pellizcaban sin terminar de creerse la presencia de tan ilustre clientela.
¿Se acordaría Michelle de comprarle algún regalo a su marido el mismo día en el que soplaba las 49 velas solo en Chicago? Quién sabe, aunque lo que sí que es seguro es que los regalos institucionales que durante estos días se han acumulado en la recepción del Villa Padierna han vuelto a sus remitentes, incluido el centro de flores que había mandado La Moncloa procedente de una floristería de Marbella. Al estar de visita privada, la primera dama norteamericana tiene expresamente prohibido por protocolo aceptar regalos. Ni siquiera la mantilla española valorado en más de 3.000 euros que le había mandado el Ayuntamiento de Benahavís, el cuadro de Muriel Moreau que se hizo con el Premio Nacional de Grabado 2009 en Marbella o una clase magistral de flamenco a la que le invitaba el Consistorio de Estepona. Nada de nada. Como mucho podría aceptar algún que otro obsequio de particulares, entre ellos del dueño del Villa Padierna, quien estos días revisa su amplia colección de obras de arte –sólo en el hotel están expuestas más de medio millar– en busca del mejor regalo para la primera familia norteamericana. Aunque se especulaba sobre un jarrón de Picasso, Arranz todavía no se ha decidido.
A ver si hay foto con biquini
Pese a que Michelle y Sasha se han dejado fotografiar sin problemas, la instantánea más esperada, y cotizada, sería la de ambas en bañador o biquini. Los paparazzis que lograron el ‘top less’ de Lady Li en Mijas lo tienen todo estudiado casi al mismo nivel que el servicio secreto. Con el sofocante calor de agosto todo apunta a que la mujer de Obama se dé un baño en el Mediterráneo antes de que parta a Mallorca para almorzar con los Reyes. Para ello se ha trabajado a marchas forzadas en la playa de Costalita (Estepona), donde tiene su sede el club de playa del Villa Padierna y a unos pocos kilómetros del complejo. Eso sí, no habrá niños correteando ni calas de sandía enterradas en la arena ni colillas por doquier. Tampoco vendedores vociferando cerveza a un euro. Se ha cerrado a cal y canto un buen pedazo de playa (45 metros, concretamente) con permiso de la Demarcación de Costa. Hasta se ha limpiado la arena y se han quitado las piedras que había dentro del agua. Ya se sabe, un tropiezo o un mal paso podría dar al traste con las buenas relaciones diplomáticas con Estados Unidos... y con la campaña de publicidad que Michelle le está haciendo gratuitamente a la Costa del Sol, valorada en 800 millones de euros, según la agencia especializada Oak Power Comunicación.
Más de 8.000 medios, un centenar de ellos apostados noche y día a la entrada del hotel, están pendientes de los pasos de la abogada que conquistó el corazón del primer presidente negro de EE UU. De hecho, por los apartamentos con vistas al Villa Padierna se han llegado a pedir 100.000 euros que en poco más de 24 horas se rebajaron a 50.000. Y es que la mujer de Obama va a parar poco en el ‘resort’. De hecho, hoy está previsto que la comitiva se traslade a Granada, donde madre, hija y amigos visitarán la Catedral y los barrios históricos del Albaicín y el Sacromonte, sin olvidar una exclusiva visita a la Alhambra al anochecer, el monumento que enamoró a Washington Irving. El sábado todo parece indicar que seguirán los pasos de Orson Welles y de Ernest Hemingway en Ronda antes de partir hacia el palacio Marivent ya el domingo. Una agenda de todo menos tranquila, lo contrario a los planes de relajación que Michelle tenía en mente.

Fuente- elcomerciodigital.com/

1 comentario:

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