8/11/2010

Unos pechos que se hacen famosos



Años ha, tuve un compañero de trabajo que se caracterizaba por su fantasía desbordante en materia sexual. Y te lo contaba todo con pelos y señales, quisieras o no. Viajero redomado, no había excursión o viaje que no contara con alguna anécdota sexual protagonizada por su persona. Tanto era así que uno esperaba el fin de las vacaciones para ver qué contaba (o se inventaba, como afirmaban algunas compañeras de redacción). Todo, hasta la historia más intrascendente, cobraba tintes de película porno una vez narrado por su protagonista. Recuerdo como en una ocasión, para ilustrar el lujo extremo de una habitación del hotel neoyorquino en la que se hospedó, nos contó que el reproductor de cd se activaba con unos sensores situados en el frontal del aparato. Vamos, que pasando la mano por delante, el cacharro abría la compuerta para que pudieras insertar el disco. ¿Adivináis con qué parte de su anatomía se entretuvo toda una tarde  mi compañero, abriendo y cerrando compulsivamente la compuerta? Efectivamente, la que estáis pensando.
El tema de hoy me ha dado por acordarme de este chico, del que amigos comunes aseguran que se ha casado, es padre y ha sentado la cabeza. No me lo creo. En cualquier caso, hay gente que tiene habilidades muy exóticas, sobre todo con sus órganos sexuales. Sin ir más lejos, hace unos años triunfó por los escenarios de medio mundo un espectáculo de contorsiones circenses realizadas con el miembro viril, ‘Las marionetas del pene’. Yo, que soy muy impresionable y sensible con estas cosas, no fui a verlo, pero he visto imágenes por internet verdaderamente acongojantes. En muchos dormitorios hay artistas que lo mismo recrean con su miembro el movimiento de las aspas de un helicóptero, lo convierten en un simpático y práctico toallero o disparan con la precisión de un Mauser. Vamos, el tipo de talento que no puede enseñarse (de momento) en la tele y hacerte ganar un concurso. Pero, al tiempo.
El mundo del arte no es inmune a esta costumbre de utilizar los órganos sexuales para entretenimiento ajeno. En su día ya hablamos de artistas que pintan con su vagina, con el pene o con el trasero. Teníamos el caso de J, una misteriosa artista que utiliza la vulva y el interior de los muslos embadurnados de pintura para crear curiosas estampaciones, cuya página web personal desapareció por arte de magia de la red y sus ’Vagina paintings’ fueron retiradas de E-bay. También conocíamos de la existencia de ‘Pricasso’ un entrañable friki australiano que usa su pene como pincel, o Stan Murmur, nombre artístico de un profesor norteamericano que utilizaba su trasero, perineo y testículos para crear bonitas estampaciones florales. Ahora ha llegado el turno de los senos.



Kira Ayn Varszegi es el nombre de una artista norteamericana que utiliza sus sobredimensionadas protuberancias pectorales para pintar. Sus obras se pueden comprar en su página web y cuestan más de 700 €. Su intención es provocar emociones con su arte, decorar espacios interiores y provocar sonrisas. Los cuadros son muy coloridos, eso sí, y cuesta mucho comprobar el trazo de sus pechos. Vamos, que no dejan de ser un caos de colores como si el ilustrador de ‘Las aventuras de mi pequeño pony’ se hubiera tomado un ácido. Juzgad por vosotros mismos.

Fuente - elmundo.es

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