9/24/2010

Pollo frito y tarta de manzana, la última cena de Teresa Lewis




Teresa Lewis y sus seguidores están esperando un milagro de última hora que la libre de la inyección letal que, según lo previsto, recibirá este mismo jueves a las 9 de la noche en el correccional de Greensville, en el estado de Virginia.
Después de que el Tribunal Supremo de EEUU rechazara su petición de clemencia y que el propio gobernador de Virginia, Robert McDonnell, desestimara una indulgencia, a Lewis, de 41 años y condenada por doble asesinato, sólo le quedaba tomar una decisión: su última cena.
Según informan este jueves medios locales, la condenada ha pedido un menú 'typical american' formado por pollo frito, guisantes, una soda Dr. Pepper y ya sea tarta de manzana o pastel de chocolate de postre.
En una conversación telefónica con una cadena de Virginia, Lewis dijo que "tengo la esperanza de que algo cambiará, pero si he de ir junto a Jesús, sé que será lo mejor".
Asimismo, la condenada, una de las 53 mujeres en el corredor de la muerte en Estados Unidos, se reunió este jueves con miembros de su familia y su líder espiritual.
En más de una ocasión, Lewis se ha arrepentido de su crimen y ha ejercido de consejera a otras internas de este centro de Virginia, que, como hecho especial, ha colocado guardias femeninas en torno a su celda, en lugar de hombres.

Fuerte polémica - pena de muerte

En el segundo estado con el corredor de la muerte más activo del país -después de Texas-, el caso de Lewis ha creado una fuerte polémica no sólo por su género sino porque sus abogados defienden que elcoeficiente mental de la mujer, de 72, roza con el límite para que una ejecución sea inconstitucional, basado en 70.
Sin embargo, la Fiscalía sostuvo en todo momento que Lewis calculó a sangre fría el asesinato de su marido y su hijastro, hasta el punto que manipuló a otros dos hombres -uno de ellos, su amante- para que llevaran a cabo el crimen.
Esa premeditación de los homicidios la llevó al corredor de la muerte en 2003, mientras que los autores materiales del doble asesinato recibieron condenas de cadena perpetua.
En los últimos meses, han llegado a la mesa del gobernador de Virginia casi 4.000 peticiones de clemencia, entre ellas las de grupos de salud mental, representantes de la Unión Europea o el escritor estadounidense John Grisham.
Sin embargo, de momento no se ha confirmado ninguna manifestación ni acto de protesta en las inmediaciones del correccional de Greensville, donde esta noche Lewis se convertirá, según lo previsto, en la duodécima mujer ejecutada en Estados Unidos desde que se restauró la pena de muerte en 1976, la última de ellas llevada a cabo en el año 2005.

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