1/30/2011

Entrevista a los padres de Marta del Castillo

Entrevista padres Marta del Castillo

Es un auténtico padre coraje. Antonio del Castillo –progenitor de la joven que fue supuestamente violada y asesinada por Miguel Carcaño y por Javier G., El Cuco, el 24 de enero de 2009, en Sevilla– continúa sin saber dónde está el cuerpo de su hija. El pasado lunes comenzó el juicio contra El Cuco, el único menor imputado en el caso.
-Después de una semana de juicio, ya han pasado por la sala todos los imputados. ¿Ha valido para arrojar algo de luz?
-Ha servido para que aumente mi indignación. En la sesión del viernes, los policías que declararon confirmaron que El Cuco dijo durante un traslado que había visto a mi hija ensangrentada en el piso de León XIII, que no estaba en el río y que continuaría declarando al llegar al juzgado, delante de su abogado. Después de hablar con su letrado se dedica a despistar a la Policía y no aporta ningún dato. Esto confirma que ese día no habló porque su abogado se lo dijo y es de vergüenza. Los únicos culpables de que no aparezca mi hija no son sólo los imputados sino también sus abogados.
-¿Por qué cree que tienen ese interés en que no salga la verdad a la luz?
-Porque piensan que si no aparece el cuerpo es más fácil realizar la defensa. Y muchos abogados cobran sólo por el hecho de ir al juzgado, así que…
-¿Qué hizo Fernando de Pablo –abogado del menor– al escuchar estos testimonios de la Policía que dejaban entrever su implicación en la ocultación de datos?
-En ese momento, toda la sala se giró para mirarle y él se quedó inmóvil, pero al minuto hizo como si no fuera con él. Es muy sospechoso que siempre que llega su turno, no haga ni una sola pregunta, ¿no?
-¿No ha salido ningún dato que pueda desvelar dónde está Marta?
-No, y es muy triste porque es lo único que esperábamos. Nuestra mayor incógnita es saber dónde está.
-El pasado jueves tuvieron que declarar por primera vez ante un tribunal. ¿Qué se siente al tener que revivir estos dos años de sufrimiento?
-Nadie se puede preparar para esto, pero es como una obligación moral que tienes y que te hace estar fuerte cuando llega el momento. Aun así, fue realmente duro porque, aunque ya lo hemos contando muchas veces, hacerlo delante de un micrófono y con toda la parafernalia judicial impresiona y te hace ser más consciente de la declaración.
-¿Y al tener a pocos metros a uno de los presuntos asesinos?
-Afortunadamente, tuvimos a este individuo detrás y no le vimos la cara, ni él pudo disfrutar al ver nuestro dolor.
-Pero su mujer declaró que nunca se olvidará de la cara de El Cuco…
-Él no cruza la mirada con nosotros, pero ya no oculta su cara, por eso lo pudimos ver, cosa que me satisface porque su rostro estará grabado para siempre en mi mente.
-¿Cree que, tal y como se está desarrollando el juicio, se demostrará la culpabilidad de ‘El Cuco’?
-Sobradamente. Las pruebas y las declaraciones están ahí, pero lo que estamos comprobando es que esto se podía haber resuelto hace mucho tiempo y no se ha acabado por los intereses de las defensas.
-¿Habría sido más fácil si se hubiera juzgado a todos los imputados a la vez?
-Por supuesto, si se hubiera hecho un juicio único habría más crispación entre ellos y se encontraría mejor la verdad. Aquí está él solo y como tiene derecho a no declarar, se acogen a él y no se enfrentan las versiones.
-¿Cómo ve la actitud del menor en el juicio?
-Está altanero. Ahora no se oculta, se pone de frente a nosotros. Le habrán dicho que el primer día se le vio cabizbajo y ahora tiene que demostrar que no.
-¿Cuál cree que ha sido su implicación en el caso?
-Lo más difícil es asumir la violación, pero me remito a las pruebas y a las declaraciones porque no tenemos el cuerpo. Sería menos duro asumir que la mataron y que no hubo violación… pero si lo hicieron, que paguen por ello.
-¿Cómo les afectan estos cambios de versiones y la ocultación de datos?
-Es lo que más nos ha destrozado. No estamos pidiendo nada extraordinario, creo que nos hemos ganado el derecho a saber la verdad. Nos podían dar la satisfacción de contar lo que ocurrió después de todo el dolor que hemos pasado.
-¿Por qué cree que lo hacen?
-Miguel –Carcaño–, que es el que más lo hace, es un embustero nato; ha ido toda su vida con la mentira por delante y se morirá con ella.
-¿Ustedes conocían los detalles de la relación que mantuvo con su hija?
-Sí, perfectamente.
-En varias ocasiones han reconocido que no la aprobaban…
-Sí, es verdad. Pero era una amistad normal y corriente. Desde que se mudó a Camas, no supimos nada más de él; por eso, cuando apareció en el portal aquella tarde, no nos preocupamos; iba a hablar con él como con cualquier otro amigo.
-¿Nunca habían visto en Miguel Carcaño reacciones violentas?
-Sabíamos que era violento pero nunca te imaginas que una persona sea capaz de matar a otra. Si hubiera tenido algún conocimiento de que podía hacer lo que hizo, no me hubiera movido de su casa aquella noche.
-¿Marta hablaba de El Cuco y de Samuel en casa? ¿No los veían como malas compañías?
-Sí, hablaba de ellos. Además, como El Cuco era el más pequeño de la pandilla, se refería a él con cariño y protección. Los veíamos diferentes al resto de sus amigos, pero nada más. Ella seguía siendo la misma y cumpliendo con lo establecido, por eso no sospechamos.
-¿Qué pensó la noche del 24 de enero de 2009 cuando su hija no aparecía?
-Lo primero que pensé es que la podían haber atropellado y que podía estar en un hospital, inconsciente y sin que alguien pudiera reconocerla. Por ese motivo no me planté en casa de Carcaño; no me planteé lo que pasó en ningún momento.
-¿Y cuando se enteró de los hechos?
-Me derrumbé y sigo sin poder creerlo del todo.
-¿Qué le diría al policía que le dijo que seguro que Marta estaba de fiesta y que aparecería al día siguiente?
-Le diría a la autoridad competente que lo enviaran muy lejos. Se esperó mucho tiempo por su culpa y, si se hubiera puesto en marcha su búsqueda desde el primer momento, seguro que la hubiéramos encontrado ese mismo día.
-¿Le parece suficiente la pena que se pide para el menor?
-Es irrisoria, la Justicia nos quiere consolar dándonos migajas y esto o se cambia o seguiremos yendo a peor. Son muchas las voces que se están continuamente levantando para pedir la reforma de la Ley del Menor.
-¿Por qué cree que no se cambia?
-En este país somos muy falsos; quedan muy bonitas las palabras reinserción, menores, derechos... pero no importa a quién se le quitan los derechos ni las víctimas en general.
-¿Están conformes con el trato que recibieron por parte del Gobierno?
-Me mete en un compromiso con esa pregunta… Solamente le diré que el ministro de Justicia dijo que existía el derecho a mentir y que él haría lo mismo si estuviera imputado; el señor Chaves –ex Presidente de la Junta de Andalucía– dijo que esto era un circo; el alcalde de Sevilla dijo que ya estaba bien de hablar de Marta del Castillo, que habían inaugurado un campo de golf y que los medios deberían hablar de eso; el actual presidente de Andalucía –José Antonio Griñán–, que ETA había matado a su tío y que su familia no montó un circo… Qué más le puedo decir yo del Gobierno; con esto se lo digo todo.
-¿Qué les diría a los que le reprochan su aparición en los medios de comunicación?
-Si no hubiera salido en los medios, lo más probable es que mi hija fuera otra más de los cientos de niñas desaparecidas. Sería una foto más de los carteles de desaparecidos que están en las comisarías.
-¿Qué hace para no perder las ganas de luchar?
-Cualquier padre que viva una cosa así haría lo mismo. Sólo pedimos justicia y que no se repitan estas cosas.
-¿Cree que los culpables confesarán algún día?
-Por voluntad propia, no; puede ser que lo hagan si reciben presión en la cárcel por parte de otros presos y se sienten obligados a hablar. Si no, no creo que lo hagan nunca.
-¿Se han agotado sus esperanzas?
-La esperanza de que contaran algo en este juicio, sí; lo que no perdemos es la esperanza de encontrar a nuestra hija. No vamos a pasar la página hasta que Marta esté delante.
-¿Cómo se levanta uno cada día después de que le arrebaten así a una hija?
-Pensando todos los días si ese será el día en el que te llamen y te cuenten novedades; preguntándote por qué a ti y cuánto tiempo va a durar la pesadilla.
-¿Cómo se puede aliviar este dolor?
-Sabiendo dónde está Marta, pero no hay consuelo posible. Lo único que les pedimos a los culpables es que hablen. No queremos saber por qué pasó ni cómo lo hicieron, sólo que nos digan dónde está y que paguen por su crimen

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