2/14/2011

Diseñadora fetiche de las famosas

Nuestra Victoria Beckham toda una Fetiche de la Moda de los famosos

nueva colección Victoria Beckham diseñadora


Faltan pocas horas para que Victoria Beckham presente su nueva colección de vestidos de cóctel en la pasarela de Nueva York (los más económicos cuestan por encima de los 1.300 dólares). Sin embargo, hubo un tiempo en que la ex Spice se avergonzaba del lujo. Ella misma confesó que de pequeña le suplicaba a su padre —un ingeniero que hizo millones con una tienda de productos electrónicos— que la dejara caminar hasta el colegio para no presumir del Rolls Royce familiar. Vivir en un pueblo de Hertforshire (Inglaterra) no era fácil. «No tenía ningún amigo», reconoció en una entrevista.
Su revancha llegaría en 1996. Ese año, millones de adolescentes descubrieron a las Spice Girls y, casi instantáneamente, coronaron a Victoria como la «Posh» (pija, en inglés). Minifaldas diminutas, vestidos de lamé, corpiños de cuero y tacones de vértigo se convirtieron en su infame sello. Pero las fotos de hemeroteca no le avergüenzan. «Lo que soy se lo debo a todo lo que he hecho en el pasado», suele decir.
Dolce hasta el hastío
El 3 de septiembre de 1997, la cantante conoció a David Beckham durante un partido de fútbol benéfico en Londres. Y pronto descubriría la guía de estilismo de las esposas de los futbolistas: maxibolsos, gafas XL, cabello largo, mucho Dolce & Gabbana y Roberto Cavalli y más Dolce.
Con la disolución de las Spice en 1999, David comenzó a hacer más millones que ella jugando para el Manchester United. Para Victoria, fueron años de maternidad en «Beckingham Palace», pero también de coqueteo con la industria de la moda. En la fashion week londinense del invierno de 2000, más de un editor se llevó las manos a la cabeza al verla sobre la pasarela con unos hot pants de satén para el infarto.
El sueño americano
En 2003, Beckham fue fichado por el Real Madrid y Victoria comenzó a trabajar como «embajadora» de la firma de Domenico Dolce y Stefano Gabbana. En la capital española, la diva se refugió en los brunch del Ritz y en las tiendas de Ortega y Gasset para evitar «ese olor a ajo» que sentía en las calles. Para las ocasiones más casual, Vicky se dejaba ver con jeans de VB Rocks, su línea para Rock & Republic. Después vendría el diseño de gafas, fragancias, bolsos y joyas y el premio «Emprendedora del Año» de la revista «Glamour».
Sin embargo, el «toque de Midas» llegó con el pase de Beckham a Los Ángeles Galaxy en 2007. Allí, arropada por las estrellas de Hollywood, la ex Spice decidió lanzar su marca de prêt-à-porter. En solo tres años, los vestidos de cóctel han convertido a «VB» —le gusta que la llamen por sus iniciales— en la dueña de un emporio valorado en 8 millones de dólares. Su lista de clientas incluye a Elle Macpheson, Drew Barrymore, Gwyneth Paltrow y Cameron Díaz, y la de sus admiradores cuenta con popes como Marc Jacobs y Christopher Bailey. «Amo el lujo, he esperado mucho tiempo para hacer esto», dijo a la revista «Time». La niña que se avergonzaba del Rolls Royce de su padre ahora es la marca más cara de la tienda.

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