6/12/2011

María José Campanario ya está sentenciada

Mientras que el juicio de la «Operación Karlos» está pendiente de resolución, ella ya ha perdido la batalla de la popularidad



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Sonrisas y lágrimas. Así es como se resume la presencia de María José Campanario en la Audiencia Provincial de Cádiz, imputada en el juicio de la «Operación Karlos» (una estafa a la Seguridad Social a través del cobro de pensiones fraudulentas). El fiscal pide para la esposa de Jesulín de Ubrique, así como para su madre, Remedios Torres, dos años y nueve meses de prisión. Es algo que Francisco Baena Bocanegra, abogado defensor de ambas, critica abiertamente al considerar que son inocentes. De ahí que haya solicitado su libre absolución.
El juicio quedó ayer visto para sentencia y la traca final fue la defensa que el letrado realizó de sus clientas: aseguró que desconocían totalmente la trama y que ambas no son más que los chivos expiatorios. Por otro lado, Baena Bocanegra señaló que la presencia de María José Campanario había creado un «juicio mediático» paralelo, y como prueba ahí estaban los noventa periodistas acreditados en la Audiencia y los 600.000 euros gastados para la ocasión en la reforma de la sala.
Y es cierto. La implicación de la esposa de Jesulín de Ubrique en este caso le ha hecho ocupar los titulares de los informativos, así como llenar la parrilla televisiva de debates, programas especiales y entrevistas.

El «efecto» Belén

El tirón popular de Campanario no es tanto por ella misma, sino por todo lo que arrastra su esposo desde su traumática separación de Belén Esteban. Desde entonces, cada paso que ha dado ha sido pasto de comentarios de todo tipo. Mediáticamente, María José Campanario ya está sentenciada. Diga lo que diga el juez, la opinión pública que sigue su caso, y que ha estado al tanto de cada declaración o de ciertas conversaciones telefónicas, ya sabe qué pensar. Independientemente de lo que dicte el juez, para muchos será culpable.
De hecho, en los foros de internet se puede comprobar cómo hay dos bandos: los «belenistas» y los «campanarios», en los que los internautas defienden a sus «heroínas» con la misma vehemencia con la que protegerían a uno de los suyos. Los seguidores de Belén se cuentan por millones (tiene 1.470.000 entradas, frente a las 313.000 de María José) y eso hace que la balanza de la popularidad se incline de su lado.

La discreta estudiante

Agobiada durante los últimos años ante el inicio del juicio, María José Campanario recurrió en su día a la terapia del estudio e inició la carrera de Odontología para evitar pensar en lo que se le venía encima. En los últimos tiempos viajaba a Madrid para aislarse en su vida de estudiante, dejando a sus hijos al cuidado de su marido. Sus momentos de relax llegaban cuando acudía a clase y tomaba apuntes, o cuando se iba a un centro comercial cercano a la Universidad Europea para tomar unapizzacon sus compañeros.
Esta semana va a ser crucial para ella. Se supone que el juez tardará entre siete y diez días en dictar sentencia. Hasta entonces no habrá más lágrimas en público, ni más entradas y salidas de los juzgados, ni más pasillos de cámaras que atravesar junto a su esposo y su madre. Desde el primer minuto en que se supo de este escándalo, María José siempre ha repetido que estaba deseando que llegara el juicio para que se supiera toda la verdad. Por eso se negó a pactar con el fiscal, como sí lo ha hecho la mayoría de los imputados; y por eso su abogado pide su libre absolución insistiendo en su inocencia.
Si así lo ve el juez, la Campanario se librará de una condena de culpabilidad y de una pesadilla que la tiene agotada, aunque, luego, le lluevan las críticas. En caso contrario, sabe que lo tiene muy crudo y no sólo con la Justicia. La fama, como los matrimonios, son para toda la vida. En la salud y en la enfermedad.

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