11/25/2012

Kate Moss el Ave Fenix 2013

Kate Moss el Ave Fenix 2013


Hace dos años, Mario Testino visitó Madrid para presentar 'Todo o nada', su exposición en el Thyssen. A escasos metros de sus magníficos retratos de modelos y estrellas de Hollywood, respondió a la pregunta más difícil: ¿y si tuviese que elegir a una de aquellas mujeres? "Me quedo con Kate Moss", respondió sin dudarlo. "Ha sido una de las personas que más me ha influenciado. Por su belleza, su sentido del humor... Es una de las líderes en esa individualidad [que busco]", explicaba el fotógrafo peruano. Tras sobrevivir a escándalos y compañeras de generación, Kate Moss (Londres, 1974) celebra su cumpleaños profesional.
Dos de las fotografías realizadas por David Ross. | Efe/Bloomsbury Auctions
Dos de las fotografías realizadas por David Ross. | Efe/Bloomsbury Auctions
Su cuerpo menudo (mide 1,70, poco frente a "esas glamazonas de dos metros", según ella misma) y ese rostro de ojos almendrados y boca perfecta -heredero por igual de la sensualidad adolescente de Brigitte Bardot y del aire extraterrestre de Penelope Tree- llevan cinco lustros acaparando portadas de revistas de moda... y tabloides.
Ayer, sus primeras fotografías como modelo fueron subastadas en Londres por más de 7.000 euros. Moss tenía 14 años cuando la retrató David Ross. Hacía sólo unas semanas que Sarah Doukas -que acababa de crear la agencia Storm- había descubierto a aquella chica delgaducha y de precioso rostro en una cola de embarque en el aeropuerto JFK.
'Solía estar sola en aeropuertos todo el puto tiempo. Era increíblemente solitario'
De vuelta en Londres, la adolescente Moss cogió el tren desde el suburbio de Croydon y se plantó en el estudio de Ross. "Era una chica encantadora y dulce que parecía apabullada inicialmente, supongo. Pero le dije que estaba genial y que realmente no tenía que hacer nada. Pronto se relajó. El resto es historia...", recuerda el fotógrafo en su web.
El 'resto' son 25 años de carrera, que Moss celebra desnudándose en cuerpo y alma. La modelo que ha hecho del enigma su bandera ha aprovechado su aniversario para hacer medidas confesiones a sus amigos Jess Hallet (en una conversación incluida en el exquisito libro de fotografía 'Kate Moss', editado con motivo de su cumpleaños profesional) y James Fox (en la edición estadounidense de 'Vanity Fair').
Portadas del libro 'Kate Moss'.
Portadas del libro 'Kate Moss'.
Además de la Moss reina de las fiestas -Hallet recuerda cómo la modelo improvisó una fiesta en su suite, con Peter Gabriel al piano, tras un homenaje a Mandela en Sudáfrica; Marc Jacobs todavía no se explica cómo la boda de Moss se convirtió en cinco días de fiesta...-, por primera vez deja ver su cara vulnerable. "Solía estar sola en aeropuertos todo el puto tiempo. Era tan increíblemente solitario", cuenta a Hallet.
Hasta su primera portada ('The Face', 1990) pierde la alegría adolescente que transmitían las fotos de Corinne Day: "Corinne me hizo llorar (...). Esa foto mía corriendo por la playa nunca la olvidaré, porque hice al peluquero, que era el único hombre en la sesión, darse la vuelta", recuerda la modelo en 'Vanity'.
Esas imágenes marcaron el inicio de una nueva ola en la fotografía de moda. Posturas y posados naturales; fuera glamour, fuera maquillaje... Así lo explica la propia Moss: "Había esa especie de reacción violenta a todo ese glamour, todo eso de Versace. Recuerdo que gente como Corinne [Day] y David Sims decían: 'Vamos a cambiar la forma de ver las cosas de la gente, vamos a cambiar el mundo...'. Yo pensaba: 'No seáis ridículos, es una foto de moda'. ¡Pero lo hicieron!". Y ella fue el icono de aquel cambio.

Escándalos

La polémica la acompañó desde entonces. "Pedofilia", dijeron sobre las fotos de Day en las que Moss aparecía desnuda. Con su fichaje paraCalvin Klein en 1992, llegaría la etiqueta de "heroin chic" -"nunca he tomado heroína ni he sido anoréxica", ha aclarado ahora- y, con su agitada relación en 2005 con el 'chico malo' Pete Doherty, la de "cocaine Kate".
'Mi vena rebelde ha funcionado bien en ciertos aspectos. Me ha dado una especie de fuerza'
Muchos pensaron que las fotografías de Moss ante una raya de cocaínaen el estudio de grabación de Doherty eran el final de su carrera. Burberry, Chanel y H&M rompieron sus contratos publicitarios. Pero Kate volvió con más contratos y más sueldo tras pasar por rehabilitación.
"[Mi vena rebelde] ha funcionado bien en ciertos aspectos, ¡pero no en otros! Me ha dado una especie de fuerza", dice Moss, quien sin embargo elude aquel oscuro episodio en ambas entrevistas. Hoy -casada y asentada con el rockero Jamie Hince tras una agitada vida sentimental en la que figuran Mario Sorrenti, Johnny Depp, Antony Langdon, Jake Chapman, Billy Zane, Leonardo DiCaprio, Evan Dando y Jefferson Hack, padre de su única hija, Lila Grace, de 10 años-, ocupa el segundo puesto en la lista de modelos mejor pagadas. Es imagen de Longchamp, Mango, Rimmel y Vogue Eyewear y, desde 2007, diseña una línea para TopShop.
Sólo Gisele Bündchen supera sus 9,2 millones de dólares anuales(unos siete millones de euros). Moss es, de hecho, la única superviviente de aquella generación de 'supermodelos' de los 90: la única que sigue desfilando, creando tendencias y copando vallas publicitarias. ¿A qué se debe el efecto Moss?
'Cuando hago fotos, no pienso que soy yo. Me siento como otra persona'
"Tiene una mente libre, desbordante y curiosa. A Kate la he encontrado siempre fascinante", asegura Testino en el catálogo de 'Todo o Nada'. "Era un lienzo en blanco", rememora Ross. "Es una de las pocas personas que puede convertir el ser modelo en un trabajo muy creativo", explica Fabien Baron, editor del libro de Moss y responsable de su fichaje en Calvin Klein.
"Cuando hago fotos, no pienso que soy yo. Me siento como otra persona. Sin duda, hay un entendimiento entre el fotógrafo y la modelo sobre quién es la persona que estás intentando crear", explica Moss en el libro, sobre el que, por cierto, advierte: "No es una biografía. No quiero que sea una mirada atrás, porque todavía no me siento acabada, aún no he terminado".
'Kate Moss', Lunwerg Editores; 300 páginas; 59,50 euros

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