7/17/2013

DESCUBRIMIENTOS DEL ÁFRICA ECUATORIAL.

Viene siendo objeto de las sociedades geográficas europeas, los grandes
descubrimientos que en la actualidad
se están verificando en el centro de
África, misterioso tabernáculo de la
naturaleza que hasta ahora ha estado
cerrado al progreso de la civilización
y al desarrollo de los grandes problemas científicos. Ya no es por fortuna
un misterio que el interior del continente africano encierra partes florecientes, vías fluviales de primer orden, lagos magníficos que refrescan
aquella temperatura abrasadora, y todo cuanto puede desearse para que la
ciencia, el comercio, las artes y la industria, encuentren fácil y pronto desarrollo entre unos naturales que en su
mayoría son dóciles y hospitalarios.
Creíase hace mucho tiempo, que el
corazón del África era un espantoso
desierto; pero los viajeros ingleses y
franceses fueron rompiendo los misteriosos paralelos del continente, y
hoy no hay nación europea que no
reconozca que la civilización del África es uno de los primeros problemas
sociales que deben resolverse

Guiadas dichas naciones por tan generoso impulso, cada dia que pasa rasgan el tupido velo que cubre á esa negra divinidad, que en su dia fué poblada hacia el Norte por pueblos cultos
y poderosos, y por el Sur explorada
por Bartolomé Diaz y Vasco de Gama.
Por lo que á Francia toca, no ceja
un instante en esa empresa de civilización, y hé aquí la última palabra de
los descubrimientos africanos hechos
durante los meses del año anterior
de 1879.
Bajo la protección del arzobispo de
Argel partieron en Marzo del expresado año dos grandes expediciones,
llevando crecido número de misioneros, con el fin de penetrar en las regiones ecuatoriales del África. La
primera era bajo la dirección del superior P. Pascal, y la segunda, bajo la del
Sr. Debaize. El objeto era llegar por
dos caminos diferentes al lago Victoria
Nyanza, hacer grandes estudios
geográficos sobre aquellos países desconocidos y buscar el medio de unir
la Argelia al Niger á través del Sahara.
Las dos expediciones siguieron la
marcha buscando las caudalosas corrientes del Tangarika, cuyo rio debia
conducirlos al lago que acabamos de
nombrar. Al efecto llegaron á la misión inglesa de Oujiji, teniendo el sentimiento de que al penetrar en Alkoudouka, falleciese el P. Pascal, lo cual
detuvo por algunos dias la expedición
que este dirijia.
Mientras tanto, el Sr. Debaize
avanzó resueltamente hacia el gran
afluente que hemos nombrado, y el
cual debia servirle de camino para
hacer la exploración proyectada.
Debaize se dirigió á Fadota que se
encuentra más al centro de las estaciones inglesas,- y tomó bagajeros del
país, los cuales se mostraron hostiles
desde el primer momento á la marcha del osado explorador. Al cruzar
los magníficos bosques que por largo
espacio se dilatan hasta llegar al Tangarika, los negros que llevaba se sublevaron no queriendo seguir adelante; y después de haberle robado su pacotilla, se separaron de él dejándolo
con sus compañeros en medio de una
naturaleza salvaje y desconocida.

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