7/17/2013

El lugarteniente de «el egipcio» se empadronó en Oyarzun (Guipúzcoa) diez meses antes del 11-M

El sirio Basel Ghalyoun, encarcelado por su participación directa en la colocación de las mochilas en los trenes, se fue a vivir a Oyarzun en mayo de 2003 y trabajó en Hernani «El chino» también trabajó en Bilbao, donde hirió a un marroquí de un tiro

Al menos dos importantes implicados en el 11-M han tenido relación con el País Vasco. El sirio Basel Ghalyoun, encarcelado en la prisión de Valdemoro por su presunta participación directa en la colocación de las mochilas en los trenes, se empadronó en Oyarzun (Guipúzcoa) diez meses antes de los atentados. Ghalyoun, mano derecha y lugarteniente de Rabei Osman El Sayed Ahmed, «Mohamed el Egipcio», detenido en Milán como cerebro de los ataques, estuvo trabajando en una empresa de hierro y acero en Hernani. Jamal Ahmidan, «El chino», uno de los suicidas de Leganés, residió algún tiempo en Torrelavega (Santander), desde donde viajaba con frecuencia a Bilbao. Allí hirió en diciembre de 2003 a un marroquí por un asunto de drogas.

Madrid- Basel Ghalyoun, natural de Homs (Siria), estuvo residiendo en Oyarzun (Guipúzcoa) hasta poco tiempo antes de los atentados del 11-M, en los que él presuntamente participó como uno de los terroristas que colocaron las bombas en los trenes. Según la documentación en poder de LA RAZÓN, Ghalyoun se empadronó en el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana el 15 de mayo de 2003, diez meses antes de que se produjera la matanza de Atocha. De sus actividades allí, lo único que se conoce es que trabajó durante algunas semanas en una empresa de hierro y acero situada en la localidad guipuzcoana de Hernani, a 10 kilómetros de su residencia en Oyarzun. Ambas localidades están consideradas graneros del voto batasuno. En 1999, la ahora ilegalizada Herri Batasuna sacó el 52,59 por ciento de los votos en las elecciones municipales. Y en Hernani, la misma formación obtuvo en esos mismos comicios el 48,14 por ciento de los sufragios. Lo que quiere decir que hasta mayo del año pasado las dos localidades eran gobernadas por alcaldes abertzales. El presunto terrorista abandonó precipitadamente la empresa, en la que se dedicaba a trenzar hierros de acero para estructuras de hormigón en construcciones. Pese a que el trabajo, conseguido a través de una Empresa de Trabajo Temporal, estaba bien pagado se despidió alegando que era demasiado duro para él. A preguntas de este diario, fuentes de la investigación del 11-M admiten que conocían la relación de este detenido con Guipúzcoa y aseguran que la Policía siguió su pista en el País Vasco, pero insisten en que no han podido determinar ninguna relación con el mundo del terrorismo etarra. Tras la masacre de Atocha, Basel Ghalyoun fue detenido el 24 de marzo en Ugena (Toledo) donde trabajaba como albañil. Desde entonces se halla encarcelado y actualmente está preso en la cárcel de Valdemoro. Hasta el momento de darse de alta en el padrón de Oyarzun, su residencia estaba en Madrid, en la calle Francisco Remiro, número 41, donde figuraban empadronadas hasta 21 personas, todas ellas de procedencia árabe. Entre los habitantes de esta casa también estaba Sarhane Ben Abdelmajid, «El tunecino», uno de los suicidas de Leganés y líder ideológico de la célula islamista que llevó a cabo la matanza. Sin embargo, Basel Ghalyoun, en realidad, era la persona de confianza, el lugarteniente, de Rabei Osman El Sayed Ahmed, «Mohamed el Egipcio», detenido el pasado 7 de junio en Milán (Italia). Rabei Osman se atribuyó la planificación del ataque a los trenes en una grabación de la Policía italiana, en la que, además, llegó a afirmar que su organización le llevó dos años y medio. Otro destacado terrorista del 11-M relacionado con el País Vasco es Jamal Ahmidan, alias «El chino», uno de los suicidas que se inmolaron en la explosión de Leganés. Ahmidan, que lideró todo lo relacionado con la adquisición y transporte de los explosivos, tenía una casa en Torrelavega (Santander). Desde allí se desplazaba frecuentemente a Bilbao (100 kilómetros), donde lo único que la Policía ha podido determinar es que se dedicaba al tráfico de hachís. De su prolongada estancia en la capital vizcaína hasta poco antes del 11-M, se sabe que «El chino» hirió de un tiro a un marroquí, identificado como Larbi Raichi. La agresión se produjo en diciembre de 2003 –dos meses antes de la matanza de Atocha– en el bar «Txikia» de Bilbao. Al parecer, el disparo se produjo sin mediar palabra y por un ajuste de cuentas por un asunto de drogas. En el lugar se encontró una vaina y un proyectil del calibre 9 milímetros parabellum. La víctima, que resultó herida en la pierna, no pudo identificar a su agresor hasta el día 2 de abril de 2004 cuando se encontró la foto de Jamal Ahmidan en la Prensa y acudió a declarar a la Ertzaintza, cuerpo que llevaba la investigación. El pasado lunes, precisamente, el laboratorio de Balística Forense de la Comisaría General de Policía Científica confirmó plenamente la agresión de «El chino» en Bilbao porque las trazas de la bala del bar coincidían con otras dos encontradas en el piso de Leganés.

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